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Los seis motivos por los que se deniegan los expedientes (y ninguno es que no lo merecieras)
Después de leer muchas resoluciones denegatorias, el patrón es tozudo: casi nunca es el fondo. Es un papel mal traducido, un certificado caducado o una carta que nadie contestó.
Hay algo profundamente injusto en las denegaciones por defecto de forma: la persona cumplía los requisitos y aun así pierde meses de su vida. La buena noticia es que, si el problema es la forma, la forma se puede controlar. Estos son los seis motivos que más se repiten.
1. Traducciones que no valen
Un documento extranjero necesita traducción jurada, hecha por un traductor habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Una traducción hecha por un familiar que domina el idioma, por muy correcta que sea, no tiene validez. Es el gasto que más veces se hace dos veces por hacerlo mal la primera.
2. Falta de legalización o apostilla
Los documentos públicos extranjeros necesitan apostilla de La Haya si el país la aplica, o legalización diplomática si no. No todos los países son parte del Convenio, y el circuito cambia según el origen. Averiguar cuál corresponde antes de mover el documento ahorra semanas.
3. Certificados caducados al resolver
Este es el más cruel. Los certificados de antecedentes penales tienen una validez limitada, y lo que se mira no siempre es la fecha en que presentaste, sino el momento de la resolución. Pedirlos demasiado pronto es tan problemático como pedirlos tarde: hay que calcular el momento.
4. Empadronamiento con huecos
Un padrón que empieza tarde o que tiene periodos sin cobertura obliga a la Administración a preguntar. Los huecos se pueden llenar con otros medios de prueba, pero hay que anticiparlos y presentarlos desde el principio, no esperar al requerimiento.
5. Contratos que no cumplen
No cualquier oferta de trabajo sirve para las vías que exigen contrato. Hay requisitos de jornada, de duración y de condiciones que el contrato debe cumplir, y un empleador de buena fe puede ofrecerte algo que no encaja. Revisar el contrato antes de firmarlo evita el problema entero.
6. Requerimientos sin contestar
El más evitable de todos, y probablemente el más frecuente. La notificación llegó a un domicilio antiguo, o al buzón electrónico que nadie mira, y el plazo venció. Mantener actualizados el domicilio y el teléfono en el expediente cuesta nada y salva expedientes enteros.
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